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lunes, 11 de julio de 2011

Desencuentros en la tercera fase

Desencuentros en la tercera fase
La serie Falling Skies, cuyos primeros cuatro capítulos ya ha emitido la cadena TNT, es un cóctel de muchas cosas, que por un lado parece un remake muy libre de La guerra de los mundos, que Spielberg ya llevó a la gran pantalla hace unos años, con elementos de la serie británica Survivors y también de la serie ochentera V (curiosamente, ambas series han generado sus respectivos y no demasiado estimulantes remakes), así como algunas ideas sobre escenarios post-apocalípticos que parecen tomadas directamente de The Walking Dead o de La carretera.

El fin de la civilización tal y como la conocemos es un tema en general tan visitado y re-imaginado a lo largo de los últimos años, tanto en la gran como en la pequeña pantalla, que no parece fácil encontrar puntos de vista sorprendentes, si bien sabemos que en manos de Spielberg la serie pasará todos los exámenes de calidad (en cuestión de personajes, dramaturgia y factura) y que el entretenimiento, en su sentido más puro, está asegurado.

El primer interés que despierta Falling Skies es que, de hecho, asume su retardo con inteligencia, dando por sabidas las claves del género, de manera que arranca su acción in media res, una vez que la invasión alienígena ya se ha producido y los seres humanos, menos desarrollados tecnológicamente, han perdido la guerra, no han logrado preservar la defensa de su dominio sobre el planeta tierra. La serie se centra en un grupo de resistencia militarizado que todavía mantiene cierto optimismo y algo de fe en el futuro de la humanidad, pues empieza a conocer a sus enemigos -dos tipos de aliens, los mecha y los skinners, tan similares a los “trípodes” imaginados por H. G. Welles- y por lo tanto la forma de luchar contra ellos. Aparte de la inventiva fantástica y la calidad de efectos visuales, la mano de Spielberg en Falling Skies es manifiesta sobre todo en cierto apego dramático a la familia como eje narrativo (la que mata y muere siempre unida), en la visión del mundo a través de la mirada infantil y en su ya legendaria insistencia en las relaciones paterno-filiales.

Uno de los giros más interesantes en la carrera de Spielberg es el que se produjo en su visión del alienígena, que cambió radicalmente con la llegada del siglo XXI, en el escenario de la América post-11S. De la imagen de un ser amigable, inteligente y con intenciones pacíficas (Encuentros en la tercera fase, ET: El extraterrestre, Inteligencia Artifical), Spielberg pasó a considerarlo un enemigo exterior, un monstruo implacable y casi indestructible. Fue su forma de ilustrar el temor, la paranoia y la inseguridad que se instalaron en la sociedad norteamericana tras los ataques terroristas. La guerra de los mundos es una de las películas de ciencia-ficción más oscuras de los últimos años, a pesar de su esperanzador final, tan fiel a la novela de H. G. Welles, en su brusquedad y capacidad resolutiva, que hasta resulta desconcertante. Como La guerra de los mundos, la serie Falling Skies se centra en un padre que quiere salvar a sus hijos, en el comportamiento básico de la naturaleza humana enfrentada a un acontecimiento extraordinario. La lucha central del protagonista, un profesor de Historia convertido en un líder de la resistencia, es preservar el futuro de su familia. Si en su versión de la novela de Welles, el protagonista estaba divorciado de su mujer, aquí Spielberg retrata a un padre de familia que ha perdido a su esposa en el ataque.

To be continued... por Carlos Reviriego | ELCULTURAL.es

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